
No es un secreto que la propuesta curricular de la Nueva Escuela Mexicana ha trastocado las dinámicas más íntimas de las comunidades escolares, especialmente las formas en las que tradicionalmente la mayoría de los y las docentes habíamos situado los procesos de enseñanza y aprendizaje. A pesar del tiempo trascurrido en su implementación, nos da la impresión de que, seguimos en un proceso de transición, es decir, nos encontramos en pleno intersticio curricular, y a pesar de los esfuerzos de distintos agentes educativos, siguen emergiendo nuevas necesidades pedagógicas, didácticas o metodológicas, que la mayoría de los docentes no habíamos experimentado y no hemos podido satisfacer del todo, aún.
Si bien en muchas comunidades escolares de México se ha prolongado la incertidumbre y la confusión, también esta fase liminal se ha caracterizado por la creatividad pedagógica, didáctica y metodológica desplegada por el magisterio mexicano, que son quienes engranan y engrasan el sistema educativo nacional. A finales del 2024 muchos veíamos que algo nuevo estaba sucediendo en las escuelas que era necesario evaluar, analizar y comprender a profundidad, por ello un pequeño colectivo de docentes en Baja California Sur pensamos en emprender una investigación desde nuestras comunidades escolares y sobre nuestras propias experiencias educativas. En esta coyuntura pedagógica y política que implica la NEM, realizamos una investigación de orden autoetnográfica, que dio el nombre al libro que aquí les presentamos: Entreverando experiencias educativas, tejiendo narrativas pedagógicas sobre la Nueva Escuela Mexicana.
El supuesto de este trabajo fue que, identificando las problemáticas y las necesidades emergentes con la puesta en marcha de la NEM, promoveríamos un ejercicio reflexivo sobre nuestra propia práctica docente y las relaciones que hemos establecido con nuestros estudiantes y sus familias, dentro y fuera de las aulas. No estábamos muy seguro de ello pero nos imaginamos que al hacer esto, generaríamos las condiciones para identificar nuevos caminos para ejercer la docencia, fortalecer los tejidos comunitarios en las escuelas y, sobre todo, lograríamos comprender claramente las aportaciones curriculares de un plan de estudios que pone en el centro de los aprendizajes, a la comunidad y la autonomía docente.
Pensar en el intersticio: entre las competencias individuales y las comunidades escolares
Es importante advertir que el ejercicio que nos propusimos realizar nunca pretendió ser una traducción de lo que significa para nosotros la Nueva Escuela Mexicana. Tampoco se trató de responder directamente a la pregunta central de la teoría curricular “¿Qué conocimiento es el más valioso enseñar?” (García, 2014, p.11). El compromiso de esta investigación fue realizar un ejercicio de reconocimiento, reflexión y comprensión de las experiencias educativas emergentes en el intersticio entre una reforma curricular y otra.
Sabemos que la apuesta de reflexionar y analizar estas experiencias desde el corazón de las comunidades escolares es arriesgada, en varios sentidos. Entre otros, porque estaríamos haciendo un análisis de nuestras experiencias prácticamente en un momento liminal, donde los procesos aun no culminan y lo que sucede en esta fase de transición, es turbulento, disruptivo, posiblemente abrumante pero sobre todo, pasajero. Como diría Gramsci, reflexionar los procesos del presente cuando estos aun no culminan sus fases iniciales o intermedias, es prácticamente pensar sobre arenas movedizas. Sin embargo, Turner, un etnógrafo extraordinario del siglo XX (Rosaldo, 2006), diría que las zonas liminales o pasajes de transición (como el que analizamos en este libro), se caracterizan por la emergencia del juego, los conflictos, los acuerdos entre las personas, y en ese sentido, aflora la comunidad y la creatividad. Por ello, nosotros, asumimos el riesgo y consideramos la necesidad de hacer pausas mentales en el bullicio de la cotidianeidad y reflexionar, lo más profundamente posible, sobre nuestras propias experiencias educativas, los conflictos, las relaciones que día a día configuran el tejido social comunitario dentro y fuera de las escuelas, incluso, en estos momentos de incertidumbre.
De alguna manera, esta exploración, permitió comprender lo que hicimos y lo que dejamos de hacer; lo que pensamos al hacerlo y lo que dejamos de pensar. Examinarnos en retrospectiva como docentes y las maneras que fuimos sorteando los obstáculos pedagógicos durante el primer ciclo escolar que se puso en marcha la NEM, fue una estrategia que nos permitió generar un horizonte de posibilidad para nuestra práctica docente del porvenir.
Entre el método currere y el enfoque autoetnográfico
El proyecto de investigación nació bajo la sombra de la antropología postpositivista, específicamente su versión etnográfica, que, por sus aportaciones a la comprensión de la vida social en condiciones culturales y políticas particulares, consideramos enriquecería la evaluación que deseábamos realizar. Sin embargo, después de un diálogo epistolar con la Dra. Ana Laura Gallardo y la Dra. Frida Díaz Barriga, entendimos que, lo que estábamos haciendo era también una evaluación de lo que estudiosos del currículum llamarían la experiencia curricular o currículum vivido. En este marco, nos encontramos con el planteamiento teórico-conceptual de Pinar, quien asume el currículum como un texto fenomenológico que se materializa en las experiencias educativas, y que puede comprenderse a través de un ejercicio hermenéutico. En lugar de descartar las aportaciones de la antropología en su versión simbólica y hermenéutica, apostamos por el diálogo metodológico, lo que nos permitió comprender la acción curricular y reconstruir la dimensión subjetiva de la experiencia educativa durante la puesta en marcha de la Nueva Escuela Mexicana en las comunidades escolares de Baja California Sur.
Entre el examen de uno mismo y la narrativa pedagógica: apuntes metodológicos sobre el procedimiento de evaluación curricular
La estrategia para reportar este examen hermenéutico del currere, son las narrativas pedagógicas que van encontrar en este libro. Las narrativas permiten comprender cómo las personas perciben y son impactadas por su entorno. Los relatos de este tipo son manifestaciones de la subjetividad, la intersubjetividad y de lo que Husserl denominó Lebenswelt, que se refiere a la experiencia cotidiana y pre-teórica de la realidad tal como la vivimos directamente, antes de cualquier análisis científico o conceptual. Mediante la narración, otorgamos significado a nuestras vidas, capturamos momentos importantes y compartimos nuestras experiencias con los demás. Huberman (1998) diría que las narrativas son “el vehículo más adecuado tanto para captar la manera en que las personas constituyen su autoconocimiento como para solicitarles que transmitan su sentido personal organizado en su experiencia a lo largo de una dimensión temporal o secuencial” (p. 187).
De esta manera, encontraremos en este libro 19 ejercicios narrativos, individuales y colectivos, en las que nuestras compañeras y compañeros de primaria, secundaria y asesores técnicos pedagógicos, comparten, desde su propia voz, los desafíos que enfrentan al momento de llevar a la práctica los cambios propuestos por la nueva reforma curricular. Como diría Ana Laura Gallardo (quien participa con el prólogo en este libro), “Elegir la narrativa como metodología de investigación sobre la propia práctica docente, señala nuevas formas de producir conocimiento educativo, que no necesariamente han sido reconocidas por su relevancia y de ahí que sea otro elemento más de su valía.”
Estas narrativas reivindican a un magisterio que con sus propias particularidades, cuestionan y problematización la realidad en la que les toca participar, sistematizan información, analizan y reflexionan datos y con ello, producen conocimientos como lo hacen investigadores e investigadoras en los centros especializados y las universidades. La diferencia es que las investigaciones realizadas por profesores y profesoras son a ras de suelo, desde los territorios educativos y se llevan a cabo, la mayoría de las veces en franca precariedad y en contextos vulnerables. Y paradójicamente su apuesta inicial no son los libros, los paper, las ponencias, las conferencias magistrales; su apuesta por la producción de conocimiento es más profunda y más simple: su apuesta es por la comprensión de lo que sucede en su comunidad, reflexionar lo hecho y por hacer, y por supuesto mejorar su propia práctica docente.
La descarga del libro puede ser desde está liga: https://labnie.com.mx/publicaciones/
